En primer lugar un enamorado de la cocina y del buen comer.
Mis recuerdos en la cocina se remontan a la edad de 12 años, cuando hice mi primer bizcocho.
En aquella época vivía en El Cortijo del Adir, con mis padres y mi hermano. Una finca agrícola y ganadera situada en la desembocadura del Rio Lukus (Larache).
Allí viví desde los tres a los dieciocho años, aquello era el Paraíso, un Vergel. Que pistos preparaba mi madre!! con los tomates, pimientos, calabacines, berenjenas, cebollas y patatas que cogía directamente de la huerta y los huevos de nuestras gallinas.
Las angulas que se pescaban en la desembocadura del rio Lukus , nos las regalaban por cubos, vivas.
Había que matarlas con una muñequilla de tabaco que se introducía en el cubo. Recuerdo todo aquello con tanto cariño!!, que felices fuimos!!.
Teníamos al alcance de la mano todo lo necesario para realizar una buena cocina. Productos de origen tanto vegetal como animal. La envidia del cualquier cocinero.
Como dije al principio de mi relato, con 12 años mi primer bizcocho ¡¡QUÉ ILUSIÓN!!.
Mis padres no estaban en casa y dije esta es la mía, voy a hacer un bizcocho (como había visto hacer tantas veces a mi madre) para sorprenderlos cuando vuelvan.
Hice el bizcocho, lo cocí en una olla bizcochera, de aquellas del agujero en el centro, que se ponían sobre la hornilla de gas. Cuando creí que había pasado tiempo suficiente para que estuviera cocido, quité la tapa y el bizcocho llenaba toda la bizcochera. Vaya pinta que tenía!!Lo aparto para que se enfríe. Al rato vuelvo y el bizcocho casi había desaparecido, estaba en el fondo de la bizcochera, parecía una tortilla francesa. HORROR!! , Qué ha pasado?, había olvidado ponerle la harina.
De aquella época, recuerdo también la forma de cocinar el choco con una salsa hecha con la melsa del choco (bolsa de color marrón).Era como lo cocinaban los pescadores de Isla Cristina y que pescaban y vivían en Larache (pondré la receta en el Blog).
Mis padres eran oriundos de Alburquerque (Badajoz). Tuvieron que emigrar, como tantos españoles. Primero a Cataluña, Ampolla provincia de Tarragona, donde nací. De ahí se desplazaron a Seseña, provincia de Toledo, donde nació mi hermano. A los 3 meses, dieron el salto a Marruecos.
Mi madre era una gran cocinera y fue adquiriendo los conocimientos sobre las diferentes formas de cocinar, por cada sitio que pasaba. De Marruecos, sobre todo, a usar las diferentes especias que allí se encontraban. Por ejemplo los pinchitos morunos, el cuscús etc. Que ricas las Chebaquias, ó chuparquías, como las llamábamos nosotros. Un dulce típico de Marruecos.
Mi afición por la cocina, me llevó desde muy pequeño a buscar continuamente información sobre recetas de cocina, que iba coleccionando. Todavía conservo varios archivadores completos .No eran todavía tiempos de internet. También empezaron en televisión los programas de cocina. Recuerdo, sobre todo, «Con las manos en la masa», de Elena Santonja, de él aprendí mucho. Empecé con los libros. «Las 1080 recetas de Simone Ortega», «El cocinero en casa de Manuel Garcés», «La cocina vasca de ayer, hoy y mañana», «Cocineros en Roanne», de Jean y Pierre Troisgros, «La cocina de mercado», de Paul Bocuse, etc. Mucha literatura, pero ahora había que practicar.
Con quince años conocí a Mari Carmen, el amor de mi vida. Con veinticinco años nos casamos y formamos una familia. Hemos tenido tres hijos Eugenio, Miriam y Cristina. Es lo mejor que nos ha pasado. Son maravillosos.
Ahora ya teníamos todos los ingredientes. Había que empezar a cocinar.
No quiero olvidarme de la Yaya Carmen, mi suegra. Ella también formó parte de nuestra vida durante muchos años. Una buena cocinera y de la que también aprendí mucho. A nuestras comidas de familia se unió la familia de mi hermano, mi cuñada Juli, que empezó a coger mucha afición a la cocina y también aportaba sus conocimientos, cocina muy bien e intercambiamos nuestras experiencias culinarias, mis sobrinos Jose y Ana.
Empecé a cocinar los sábados, me liberaba del estrés acumulado durante la semana. Siempre procuraba preparar cosas nuevas .Tenía la suerte de contar con unos muy buenos comensales. Eso me daba la libertad de innovar.
Con el tiempo se fueron incorporando nuevos miembros a la familia, las parejas de mis hijos, personas estupendas y por suerte también buenos gourmet. Llegaron mis nietos Jorge, María e Izan .Son el mayor regalo que nos ha dado la vida. ¡¡Cómo se les puede querer tanto!!!.
Hace unos meses mi hija Cristina me animó a escribir el Blog. Ella le dio forma y ahí empezó todo.
Va dedicado a todos ellos, por si algún día lo quieren utilizar.